EL PASADO DESDE OTRA PERSPECTIVA
Volver al pasado.
Es tan infinita la posibilidad de poder tener éxito en un país subdesarrollado como no tenerlo.
Estamos acostumbrados a retroceder al pasado, es un tabú que realizamos una y otra vez. Si nos cuestionamos el porqué de hacer dichas cosas que no tenemos completo control pero aun así suceden, la respuesta -cercana- a esa incertudimbre empieza por PENSAMIENTOS y terminan en ADQUIRIDOS.
Desde pequeña supe que mi vida seria completamente diferente al resto. Crecí con las mejores cosas, juguetes de moda a mis manos con solo decir que lo quiero. Día y noche mis pensamientos pasaban a la acción para terminar siendo una experiencia más que llamo vida. Me dijeron que no puedo tener más de lo que puedo soñar. Porque mis sueños eran limitados, estar en los primeros puestos, ir a la mejor universidad o decidir qué estudiar, esas frases tienen poder: te hacen conformista y vives miserable por el resto de tus días o eres la oveja negra que no acepta lo que entra por su oídos.
A la edad de 13 años empiezo una revolución....MENTAL.
Cuestiono todo. Mis amistades, mis profesores, mis padres y las personas a las cuales considero en la lista: Mark Zuckerberg, Bill Gates y por supuesto, Steve Jobs.
Es el principio que más recuerdos me trae. ¿Cómo es posible la sabiduría temprana que me daban al juzgarme por lo que sentía o pensaba? Era asombroso pensar todos los días y a cada hora el porqué mi pertenencia a este mundo vil y gris. Cuestionar mi sexualidad fue un comienzo.
Luego, lo que los demás miran, escuchan, piensan y sienten. Viene a mi mente el placer de refutar argumentos de hace 40 años por que ¡Señor, no puedes decirme cómo voy a ser en un futuro se cual sea mi comportamiento en ese momento! No tuve más opción que encerrarme en una biblioteca y leer todo lo que no me ofrecían en casa.
He adquirido por medios de comnicación y la Internet que las cosas que yo pienso que son correctas no lo son al otro lado del mundo.
El lugar donde vivo no es igual al lugar donde vives tú.
Lo que quiero decir es, hemos adquirido con el tiempo que nuestros sueños son limitados, cortos e infantiles. Porque alguna vez se me ocurrió ser astronauta, cantar una canció original ante 5000 personas o tocar el violín como el famoso Violinista del Diablo.
Nos han dicho tantas veces cómo ser y qué soñar que en este momento de mi vida te digo a ti que estás leyendo ¡QUE LES IMPORTE UN CARAJO!
Estamos en otra era. Si quieremos hacer algo, lo hacemos y aprendemos de ello.
He cometido muchos errores en mi pasado que cada vez que volteo es para aprender y tener más fuerza al momento de sacurdirme con nuevas experiencias.
Porque el pasado tiene su propio concepto y ese no te lo da la RAE. El pasado es aprendizaje, perder la inocencia y aumentar los ovarios o cojones para decir : Estoy aquí, perra. He vuelto por lo que me pertenece, así es, el mundo.
Así que, la próxima vez que retroceda es porque se viene algo nuevo, interesante y sobre todo un aprendizaje más.
Fotografía Alexa Sáez
El tiempo en como un tren a velocidad que no se detiene incluso si fallecemos. Aprecia lo que con el tiempo no puedes volver a tener.
Es tan infinita la posibilidad de poder tener éxito en un país subdesarrollado como no tenerlo.
Estamos acostumbrados a retroceder al pasado, es un tabú que realizamos una y otra vez. Si nos cuestionamos el porqué de hacer dichas cosas que no tenemos completo control pero aun así suceden, la respuesta -cercana- a esa incertudimbre empieza por PENSAMIENTOS y terminan en ADQUIRIDOS.
Desde pequeña supe que mi vida seria completamente diferente al resto. Crecí con las mejores cosas, juguetes de moda a mis manos con solo decir que lo quiero. Día y noche mis pensamientos pasaban a la acción para terminar siendo una experiencia más que llamo vida. Me dijeron que no puedo tener más de lo que puedo soñar. Porque mis sueños eran limitados, estar en los primeros puestos, ir a la mejor universidad o decidir qué estudiar, esas frases tienen poder: te hacen conformista y vives miserable por el resto de tus días o eres la oveja negra que no acepta lo que entra por su oídos.
A la edad de 13 años empiezo una revolución....MENTAL.
Cuestiono todo. Mis amistades, mis profesores, mis padres y las personas a las cuales considero en la lista: Mark Zuckerberg, Bill Gates y por supuesto, Steve Jobs.
Es el principio que más recuerdos me trae. ¿Cómo es posible la sabiduría temprana que me daban al juzgarme por lo que sentía o pensaba? Era asombroso pensar todos los días y a cada hora el porqué mi pertenencia a este mundo vil y gris. Cuestionar mi sexualidad fue un comienzo.
Luego, lo que los demás miran, escuchan, piensan y sienten. Viene a mi mente el placer de refutar argumentos de hace 40 años por que ¡Señor, no puedes decirme cómo voy a ser en un futuro se cual sea mi comportamiento en ese momento! No tuve más opción que encerrarme en una biblioteca y leer todo lo que no me ofrecían en casa.
He adquirido por medios de comnicación y la Internet que las cosas que yo pienso que son correctas no lo son al otro lado del mundo.
El lugar donde vivo no es igual al lugar donde vives tú.
Lo que quiero decir es, hemos adquirido con el tiempo que nuestros sueños son limitados, cortos e infantiles. Porque alguna vez se me ocurrió ser astronauta, cantar una canció original ante 5000 personas o tocar el violín como el famoso Violinista del Diablo.
Nos han dicho tantas veces cómo ser y qué soñar que en este momento de mi vida te digo a ti que estás leyendo ¡QUE LES IMPORTE UN CARAJO!
Estamos en otra era. Si quieremos hacer algo, lo hacemos y aprendemos de ello.
He cometido muchos errores en mi pasado que cada vez que volteo es para aprender y tener más fuerza al momento de sacurdirme con nuevas experiencias.
Porque el pasado tiene su propio concepto y ese no te lo da la RAE. El pasado es aprendizaje, perder la inocencia y aumentar los ovarios o cojones para decir : Estoy aquí, perra. He vuelto por lo que me pertenece, así es, el mundo.
Así que, la próxima vez que retroceda es porque se viene algo nuevo, interesante y sobre todo un aprendizaje más.
Fotografía Alexa Sáez
El tiempo en como un tren a velocidad que no se detiene incluso si fallecemos. Aprecia lo que con el tiempo no puedes volver a tener.
Comentarios
Publicar un comentario